EMERICH CORETH PDF

El valor moral presenta un carcter absoluto y singular que, por su misma esencia, no puede ser sustituido o suplantado por otros valores. Las normas morales concretas son histrica y socialmente muy diversas, y la educacin, el entorno social y la situacin histrica, contribuyen de un modo positivo o negativo, pero siempre esencial a la formacin de los conceptos y valoraciones ticas del individuo, de la conciencia. Todo ente es bueno por esencia, porque le es propio un contenido esencial, una plenitud ntica adecuada a su esencia, que responde a la aspiracin natural de ese ente y que impulsa a poseerlo, guardarlo y desarrollarlo. Lo que empuja a un ser vivo en su desarrollo natural, es para l un bien, un valor.

Author:Akisho Vule
Country:Equatorial Guinea
Language:English (Spanish)
Genre:Health and Food
Published (Last):4 August 2013
Pages:94
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El valor moral presenta un carcter absoluto y singular que, por su misma esencia, no puede ser sustituido o suplantado por otros valores. Las normas morales concretas son histrica y socialmente muy diversas, y la educacin, el entorno social y la situacin histrica, contribuyen de un modo positivo o negativo, pero siempre esencial a la formacin de los conceptos y valoraciones ticas del individuo, de la conciencia.

Todo ente es bueno por esencia, porque le es propio un contenido esencial, una plenitud ntica adecuada a su esencia, que responde a la aspiracin natural de ese ente y que impulsa a poseerlo, guardarlo y desarrollarlo.

Lo que empuja a un ser vivo en su desarrollo natural, es para l un bien, un valor. Por el contrario lo que le traba, le es perjudicial o amenaza con aniquilar su vida, es malo para l, un desvalor. As pues, valor y desvalor estn en relacin con la naturaleza, es decir con el modo y las leyes esenciales precedentes de aquel ser que recibe este influjo positivo o negativo. Pero adems, existe un crecimiento superior y espiritual, un desarrollo interno de nuestra vida espiritual.

As nos abrimos a la verdad, que se ofrece a nuestra inteligencia como un valor, que representa un enriquecimiento, ahondamiento y perfeccin para nuestra vida espiritual. Todo aquello que corresponde al autodesarrollo esencial y comn a todos los hombres es moralmente bueno. Por el contrario, todo lo que se opone a dicho desarr ollo es moralmente malo. La norma por la que se miden el bien y el mal morales radica en la precedente estructura esencial del hombre, de acuerdo con la cual tiene que cumplirse la plena realizacin de nuestro ser humano.

El bien y el mal son cualidades que en un sentido propio slo corresponden a la libre actuacin del hombre, y slo en un sentido analgico y traslaticio pueden predicarse de las circunstancias e influencias externas. Por lo que hace a su totalidad, el hombre completo como ser corporal y espiritual, personal y libre en sus mltiples relaciones con el mundo y con el ser en general, es el fundamento y norma de lo moral.

De la posicin del hombre frente al mundo, frente a su situacin histrica concreta y frente a la realidad total, se desprenden los valores, tareas y deberes morales. Sola la visin dinmico-final de la existencia humana puede facilitar el trnsito del ser al deber. Slo con esa visin podemos conocer, por lo que somos, lo que debemos ser. La naturaleza humana slo puede ser el fundamento normativo de la moralidad, cuando se la contempla en su ordenamiento final al supremo valor absoluto, al objetivo de Dios, slo puede convertirse en el fundamento definidor de los valores y deberes del hombre, fin de toda volicin y actuacin humana, afirmando y ambicionando desde siempre de forma implcita con una necesidad apriorstica.

El carcter absoluto de lo moral no significa que todo valor tico nos imponga un deber vinculante, es decir, que sea un deber en sentido estricto. Esto slo se aplica a aquellos valores, que vienen dados y exigidos esencial y necesariamente con el ordenamiento final del ser humano, y cuyo repudio equivale a una repulsa del fin ltimo, con lo que se indica una oposicin al sentido y objetivo de la existencia humana.

Entre todos los seres intramundanos slo al hombre le compete la relacin del propio conocimiento y aspiracin a Dios, por eso slo a l le es posible una actuacin moral. Ni la inteligencia piensa y conoce, ni la voluntad se decide para actuar de este modo o del otro, sino que es el mismo hombre concreto el que se realiza en su conocimiento y en su volicin.

Ambas formas de realizarse responden por igual a la esencia espiritual-personal del hombre. La valoracin griega de la teora sigue constituyendo en general el trasfondo decisivo de la racionalidad que caracteriza al pensamiento occidental, siempre a la bsqueda y captacin de la realidad por un camino terico-cientfico estrictamente racional.

Para Kant el querer prctico empieza donde termina el saber terico, de tal modo que la frontera del saber se convierte en punto de transmisin del querer, que pude as actuar en su libertad. El nico elemento determinante y decisivo es el prctico. Ese elemento se entiende cmo un acontecer poltico social, que crea desde luego una interpretacin terica, pero que en cuanto montaje ideolgico est referido de lleno a la praxis y se define por unos objetivos prcticos.

La razn est en la constitucin metafsica del ser finito. En cuanto ente est puesto por el ser, pero como ente finito, delimitado siempre de algn modo. Pero el ser es de por s ms que ese ser limitado del ente. Est limitado en el ente finito y por eso quedan excluidas otras posibles realidades y perfecciones, que seran posibles desde el ser en s. Si la realizacin operativa se aprende a s misma en su ser, es decir, bajo el objeto formal del ser, significa que le est abierto el ser en general; y esto slo es posible en el horizonte esencial del conocimiento espiritual y del querer libre.

El espritu finito en la ejecucin de su operacin permanece siempre finito, aunque apunta a la infinitud, que nunca puede alcanzar plenamente. Su esencia se define en consecuencia por la tensin entre finitud actual e infinitud virtual. Cuando el espritu finito se realiza a s mismo en su otro, establece, en la realizacin actual, una identidad de sujeto y objeto.

As en el acto idntico del conocer se da la dualidad de sujeto cognoscente y objeto conocido. En la realizacin del sujeto se establece una identidad; sujeto y objeto se convierten en elementos de una actualizacin idntica.

Pero si esa identidad en la realizacin no elimina la diferencia en s, sino que la mantiene y supone, as la realizacin misma puede ponerse en el sujeto o en el objeto; es decir, o en la inmanencia del sujeto en s o en la trascendencia al objeto en s. Verdad es que en lo referente a cada contenido concreto, nuestro conocimiento est siempre limitado; pero siempre se realiza en el horizonte sin limitaciones del ser y, de conformidad con su esencia, apunta de por s a todo cuanto existe. Respecto de su campo objetivo el saber no tiene fronteras que sirvan de mediacin para el querer y le abandonen a su libertad.

Pero el saber tiene una limitacin esencial, en cuanto que es una realizacin del espritu en su otro, es decir, en cuanto que realiza una identidad de sujeto y objeto.

El objeto no se realiza en su ser real, sino nicamente en su ser intencional. En el conocimiento pues, no se establece una unidad real, sino meramente intencional entre sujeto y objeto.

La ciencia slo puede cumplir su funcin en el conjunto de la sociedad, a condicin de mantenerse como ciencia, con mirada fija en su objeto de la verdad, sin dejarse extraviar por ninguna motivacin o ideologizacin ajena a la realidad. Lo nico que tiene que investigar es la cosa tal como se le patentiza.

Slo tiene que dejar hablar al objeto. Slo con esa postura puede la ciencia aportar un conocimiento objetivo, que contribuye al bienestar de los hombres y de la sociedad. En este sentido tiene tambin ella una funcin esencialmente mediadora, apuntando ms all de s misma al elemento prctico del querer y del obrar.

Todo obrar de un ente finito significa un salir de s mismo, un saltar las barreras del propio ser para establecerse en una nueva realidad ontolgica.

Propio del obrar del espritu finito es realizar esa auto transcendencia de modo consciente y libre en el horizonte del ser; realizar la dinmica esencial de todo lo finito. El hombre es transcendencia. Slo en la superacin de s mismo, en la salida de s, en la entrega propia al otro, realiza el hombre su propia y autntica mismidad.

Cuanto ms se transciende a s mismo, tanto ms actualiza su propia esencia. Cuando ms se entrega, sin buscarse, tanto ms y mejor se encuentra a s mismo en la realizacin de su posibilidad suprema. Esas dos dimensiones radicales para la autorrealizacin humana: conocer y desear, que en el plano espiritual equivalen a saber y querer. El sentimiento en sentido propio indica una vibracin de la totalidad personal, es una resonancia de la unidad completa, corporal y espiritual, que es el hombre.

El saber y el querer son un acontecimiento en el que se revela ms que en ninguna otra parte la unidad y totalidad esencial del hombre. Por ello, este fenmeno central y tan humano demuestra precisamente la unidad esencial del hombre.

Se le podra describir, adems, como un ser actuante, como un ser dotado de lenguaje y de historia, como un ser cultural, como el creador de arte, ciencia, tcnica, etc. Todas ellas son notas que corresponden al hombre en exclusiva y que le distinguen suficientemente de todas las otras cosas. La esencia significa aquello por lo que algo es lo que es. Se trata por ende, del fundamento ntimo, o del principio de la quididad o del ser as.

Afecta a aquello por lo que el hombre se constituye antolgicamente en hombre. El hombre tiene que realizarse, tiene que desarrollar su propia esencia en libertad. Esto se aplica al cambio, crecimiento y accin del individuo; pero vale tambin referido al cambio y marcha de la humanidad en la historia, al desarrollo de las culturas histricas; es decir, que se aplica a una realizacin pluridimensional del ser humano, nica que puede revelar la esencia del hombre.

La esencia significa la estructura mnima de un ente de este tipo; es decir, aquello que se requiere al mnimo para que exista un ente de esa esencia. La esencia solo alcanza su desarrollo en la propia conciencia, con la puesta en juego de la propia libertad, en la realizacin de las posibilidades humanas, en el despliegue espiritual-tico, en las realizaciones histrico-culturales.

Slo as se evidencia lo que realmente significa ser hombre. Slo as se revela la esencia del hombre. El ser humano, su vida y proceso consciente te reduce a un principio interno, que condiciona la unidad y totalidad del hombre y que llamamos alma. No es una cosa, no puede convertirse en un objeto autnomo y cosificado. Slo se la puede captar y demostrar como condicin trascendental-ontolgica de la existencia humana real, mltiplemente diferenciada, aunque centrada a su vez en la unidad.

Slo en este supuesto es posible lo que est dado realmente. Requiere un fundamento interno, que constituye la unidad y totalidad del ser humano. Este uso lingstico oculta el estado real de la cuestin, toda vez que alma no es directamente una realidad espiritual sino que seala algo mucho ms vasto: el principio vital del ser viviente.

En la psicologa el alma se entiende cmo el conjunto de la vida psquica; es decir, bien como la totalidad del proceso psquico, bien como el principio de ese proceso. Platn conceba el alma humana no como un ser espiritual, sino en el fondo como un espritu puro, que ya preexista antes de esta vida, pero que desterrada al mundo maaterial de los sentidos, est aprisionada en el cuerpo, y tiene que librarse del mismo para retornar a la pura existencia espiritual.

El cuerpo humano pertenece al mundo aparente e irreal de la materia, mientras que el alma como ser espiritual pertenece al mundo eterno de las ideas. Aristteles deca que el alma es el principio informante y determinante que convierte a toda realidad humana justamente en hombre; es decir, conforma la materia en un cuerpo vivo y humano, lo vivifica y anima, y en consecuencia condiciona y determina todo el proceso vital del hombre.

El Dualismo es un concepto ajeno a la doctrina bblica acerca del hombre. El hombre se entiende cmo una unidad viviente. No significa el alma separada del cuerpo y de la vida corporal, sino simplemente la vida o la fuerza vital; se aproxima, por lo mismo, al significado ordinario del alma como principio de vida, sin que por lo dems haya intervenido ah ninguna reflexin filosfica.

Pablo deca que la carne significa la naturaleza pecadora y cada del hombre, mientras que el espritu es el principio de la nueva vida de redencin y de gracia, y en definitiva el mismo Espritu divino, que nos ha sido dado y que habita en nosotros. El cuerpo y el alma del hombre pertenecen a unas categoras ontolgicas totalmente distintas, y en consecuencia tampoco pueden relacionarse ni influirse mutuamente. Fechner deca que lo corporal y lo espiritual son dos caras o dos modos de manifestacin de una realidad idntica, pero que no puede conocerse en s misma.

Y porque ambos proceso son idnticos en el fondo estn mutuamente ordenados entre s en estrecho paralelsmo. El monismo de tipo espiritual consiste en diluir la dualidad en un proceso espiritual, en el sentido de que la materia se reduce por completo al espritu, que as se manifiesta exteriormente y se media a s mismo. El monismo de corte materialista pretende superar la dualidad en cuanto que todo lo reduce a la materia y desde la materia quiere explicarlo.

Por consiguiente, hasta los mismos fenmenos de la vida, incluso de la vida psquica consciente, se entienden como simples epifenmenos de procesos fisicos, segn las leyes que rigen el acontecer material. En la tradicin clsica del pensamiento filosfico, el problema del cuerpo y del alma se plantea en el horizonte de la cuestin acerca de la vida y de la muerte.

Un cuerpo vivo no es lo mismo que un cadver exnime, aunque conste de los mismos elementos materiales. Se supone, por tanto, una fuerza vital, un principio de vida, que anima la materia y la convierte en un organismo vivo. Existe una influencia recproca entre lo fsico y lo psquico. Cuando se habla en este sentido del cuerpo y del alma, es evidente que nos referimos a algo completamente distinto que en la filosofa clsica.

As lo testifica la unidad de la conciencia, en la que no slo experimentamos unos actos espirituales de conocimiento pensante y de decisin libre, ni slo cobraos conciencia de todo el campo restante del acontecer psquico como sentimientos y disposiciones de nimo, impulsos e inclinaciones, sino que tambin se nos dan los estados corporales, acciones y pasiones. Experimentamos todo esto en el nico y mismo yo-conciencia en la luminosidad de mi yo: yo soy todo esto.

Esta unidad y totalidad tiene una primaca absoluta en la comprensin de nosotros mismos frete a la pluralidad y diversidad. El hombre empieza por ser un cuerpo material, sujeto a las leyes de la realidad material como cualquier otro objeto corpreo, a las leyes del espacio y del tiempo, a la fuerza de gravedad y otras leyes fsicas; consta de los mismos elementos qumicos que las otras cosas del mundo. Mas ese cuerpo material vive; no es un cuerpo muerto, sino que posee vida corporal.

El hombre posee adems, una vida sensitiva parecida a la del animal.

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Sintesis de Emerich Coreth

Maramar Coreth maintained that instead of having an objective, metaphysics only has a subjective function. Exact name of German article]]; see its history for attribution. Medicine and the Human Situation: Coreth specialises in metaphysics, philosophical anthropology, and history of philosophy. The End of Philosophy. If possible, verify the text with references provided in the foreign-language article. You must provide copyright attribution in the edit summary by providing an interlanguage link to the source of your translation. Miguel de Beistegui — — Routledge.

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