HABLANDO SOBRE SUMMERHILL PDF

Leer los libros que uno mismo escribe es muy penoso, y es por eso que yo no suelo releer los mos; as que tal vez en las pginas que siguen me repita con frecuencia. Aunque no creo que esto importe mucho, pues el lector olvida pronto lo que lee. Pero el motivo de este libro es, sin embargo, muy claro: deseo responder a los cientos de preguntas que tantos visitantes me han formulado. Y la primera cuestin que encabeza la lista es la siguiente: Cmo se puede distinguir la libertad del libertinaje?

Author:Tule Mular
Country:Bosnia & Herzegovina
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):4 April 2006
Pages:63
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ISBN:583-7-90518-867-8
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Leer los libros que uno mismo escribe es muy penoso, y es por eso que yo no suelo releer los mos; as que tal vez en las pginas que siguen me repita con frecuencia. Aunque no creo que esto importe mucho, pues el lector olvida pronto lo que lee.

Pero el motivo de este libro es, sin embargo, muy claro: deseo responder a los cientos de preguntas que tantos visitantes me han formulado. Y la primera cuestin que encabeza la lista es la siguiente: Cmo se puede distinguir la libertad del libertinaje? Un amigo me pidi que escribiera un libro acerca de esto mismo y me deca: habiendo ledo tantos padres tu libro Summerhill, debes sentirte culpable, considerando que ellos han tratado hasta entonces a sus hijos con disciplina, y que t les dices que a partir de ahora son libres.

La consecuencia viene a ser que haya un sinfn de nios consentidos, ya que los padres no tienen nocin de lo que es la libertad. Ellos no se dan cuenta de que libertad es igual a tomar y dar, puesto que implica libertad tanto para los padres como para los hijos. Esa clase de padres piensan que libertad viene a ser lo mismo que hacer lo que a uno le da la gana.

En Amrica tuve la impresin de que all los nios confunden bastante la libertad. Por ejemplo, si voy a visitar a alguien con quien me gusta sostener una charla interesante, es corriente que con esa persona se encuentren su esposa y sus dos nios, cuya consecuencia viene a ser que los nios son los que monopolizan toda la conversacin.

Hoy mismo vino una visita a mi habitacin, y a tres nios que haba 4 dentro, les dije: vamos, muchachos, despejen el campo, tengo que hablar con este seor. Y se marcharon. Pero tambin puede suceder a la inversa, es decir, que sean ellos los que me pidan que yo me largue, por ejemplo cuando quieren estar solos para hacer cualquier cosa.

Pero tngase en cuenta que eso es para m ms fcil que para los padres, pues yo muy pocas veces tengo que negar algo a un nio, porque en la escuela quien manda es la comunidad misma y no yo. Comprendo, sin embargo, que esto resultara muy difcil a la madre que mientras cocina tiene a su alrededor a tres nios que la estn molestando. El remedio debiera ser que los nios no se encontrarn en el mismo ambiente de los adultos. Porque, en realidad, ninguna de las cosas que tenemos en casa -estanteras de libros, adornos, relojes de pared, etc.

Le dice al nio absolutamente nada. Los nios, claro, necesitan otro ambiente, pero sabemos que nicamente mansiones muy ricas pueden disponer de cuartos especialmente configurados para ellos; pero, en ese caso, el nio suele estar rodeado de nieras que no saben nada de la naturaleza infantil.

Por lo tanto, los nios no deberan pisar ni la cocina, ni la sala de visitas, sino tener sus propios cuartos, sus dominios, por decirlo as; mas la realidad es que no los tienen. Pero, no obstante, si una madre mantiene contacto con su hijo, y si ste no siente miedo ante ella, entonces al nio se le puede decir no sin hacerle ningn dao. Por desgracia, muchos lectores tienen una idea de Summerhill muy vaga. Krishnamurti dira que la tienen a un nivel verbal; idea que debera ser ms vvida, completa, y, al fin, emocional.

Me temo que no puedo. La autorregulacin est muy relacionada con la propia psicologa de la madre, con su modo de pensar, con su sistema de valores, es decir, de valorar las cosas y los hechos relacionados con la vida de sus hijos y de cuanto les rodea. En consecuencia, ningn nio puede ser autorregulado si tiene una madre que pone ms inters en otros asuntos que en su hijo; por ejemplo la madre que pone el grito en el cielo si se le quiebra algn cacharro, o la que, teniendo al lado a un hijo modosito y bueno, ansa impresionar a sus vecinos con la conducta del nio.

Tampoco, pues, la madre con complejos sobre el sexo o el excremento puede tener un nio autorregulado. Para ello tiene que ser una mujer equilibrada, relajada en cuanto a severidad, una 5 mujer que valore slo lo que es digno de valorarse, aunque ya s que estoy describiendo la imagen de una mujer ideal que nunca ha existido Gracias a dios!

En otras palabras, lo que quiero decir es que un nio no puede ser ms autorregulado que su madre. As, pues, tomando un caso extremo cabe preguntar: cmo puede sentirse un nio con una mam infeliz, que le pega y le hace la vida insoportable?

La respuesta a todas las madres sera: intenten equilibrarse ustedes primero. Para ello, olvdense de todas las ideas convencionales acerca de la pulcritud; de los ruidos que provoca el nio; de las palabras que ustedes piensan que no debe emplear; de cmo se comporta respecto al sexo; del continuo destrozo de juguetes Puesto que deberan ser muchos los juguetes que un nio sano habra de romper conscientemente.

Bueno, al respecto algunos van a pensar que hago como Krishnamurti, que contesta interrogando a su vez al que le pregunta; pero en este caso es necesario. La conducta del padre y de la madre condiciona la del nio. Ningn moralista, ninguna persona de una religiosidad estrecha o de una disciplina rgida pueden tener a su cargo nios autorregulados.

Autorregulacin quiere decir comportarse por voluntad de uno mismo, no en virtud de una fuerza externa; el nio moldeado, por el contrario, carece de voluntad en s mismo: es una rplica de sus padres. A mayor abundamiento y refirindonos a un caso concreto, diremos que no se necesita poseer una cultura o una educacin de mayor grado. Mara, por ejemplo, debe ser ahora una seora ya mayor que vive en cualquier pueblo de Escocia.

Mara posea una serenidad admirable; nunca se encaprichaba, nunca se encolerizaba, sino que instintivamente se colocaba del lado de los nios, y estos saban que ella aprobara cualquier cosa que hiciesen. Mara era en realidad una verdadera madre: una gallina tranquila con los polluelos a su alrededor. Tena el don natural de irradiar amor, un amor que no era posesivo. De suerte que lo que yo ahora siento es que de nios abusbamos de la tendencia que tena mara a cargar con nuestras culpas.

Vean, pues, que se trataba de una mujer que nunca oy hablar de psicologa, ni de autorregulacin, y que, sin embargo, practicaba esto ltimo hace ya setenta aos. Puedo decir, en efecto, que he observado a muchas esposas de campesinos semejantes a mara; que todas ellas obedecan a sus emociones en el trato con la 6 familia, y que no actuaban segn unas reglas preestablecidas. En una de aquellas granjas, dirase mejor que hasta los animales parecan estar autorregulados: el perro no era un salvaje, el toro no era fiero, el caballo semental era manso.

Reconozcan, pues, que estas madres posean mejores condiciones que las madres que habitan en los apartamentos de las ciudades.

Los nios, por otra parte, se pasaban el da fuera de casa, y cuando estaban dentro, no haba tantos cacharros valiosos que proteger de las manos infantiles, es decir, no haba ni radios, ni magnetfonos, ni cables La familia tampoco posea ropas costosas que no haba que ensuciar. Vale decir, pues, que el hogar ideal para la autorregulacin se encontrara en el campo.

Todo esto est muy bien, puede pensar una madre, pero yo no vivo en el campo. Bien, pero a una madre que tal piensa, se le puede contestar: lo primero que hay que considerar es cunto ama usted a su hijo. Porque su nio de dos aos se portar mal si l se siente en un ambiente hostil, en un ambiente en el que se emplea mucho esa frase de: ve a ver lo que est haciendo el beb, pero que no llore ms. En la prctica usted no debe obstinarse en que su hijo tenga siempre la ropa interior limpia; con esto quiero decir que no est bien estar diciendo al nio psht, psht y sealarle el orinal.

Si el orinal est ah, ya vendr a usarlo l mismo. Y si a l no le gusta alguna comida, no le fuerce, ni siquiera le incite a que coma ese alimento que le desagrada. Y cada vez que se lleva la mano a sus genitales, usted sonra aprobatoriamente. Todo esto, como usted puede ver, es muy simple; pero, qu pasa cuando al nio le dan rabietas? Es intil intentar razonar con un nio de dos aos, por cuanto l es incapaz de comprender la causa y el efecto. De ah que decirle, cuando tira de la cola del gato: te gustara que a ti te jalaran de la nariz?

Hay veces en que, por supuesto, se debe decir no; otras veces hay que retirar al nio por ejemplo, alejarle de la hermana que est llorando, y otras en que usted debe decirle: djame sola. De otro modo, corre el peligro de mimarlo. En este sentido, pues, resulta imposible dogmatizar acerca del comportamiento de la madre. No obstante, una madre tranquila siempre sabr qu debe hacer y qu decir; pero la madre cuya voz y mano atemorizan al nio, slo conseguir que su hijo se vaya 7 haciendo cada vez ms malo.

En otras palabras, la autorregulacin es intangible, es algo que no se puede ensear. Y, en efecto, existen tan pocos jvenes que en su infancia tuvieron autorregulacin, que no se puede dogmatizar acerca de ellos.

Creo, sin embargo, que en ellos se puede observar menos agresin, mas tolerancia, los cuerpos ms relajados y los espritus ms libres. Por lo tanto, no es fcil que sean presa de los moralistas antivida. La autorregulacin, empero, no significa que el nio no necesite ser protegido. Yo suspiro cada vez que algunas madres me escriben preguntndome si va contra la autorregulacin el que pongan ante la chimenea una proteccin para que sus hijos no puedan quemarse.

Una de las ocasiones en que la madre se puede alterar ms es cuando tiene a su hijo de cuatro aos en una calle transitada o en la carretera. En tales situaciones es lgico olvidarse de todo lo referente a la autorregulacin y que la madre aferre la mano de su hijo en peligro.

Coches, bicicletas, enchufes elctricos, gases inflamables, canales, hoyos, todo eso contribuye a que la autorregulacin no sea nada fcil para muchas madres nerviosas.

Una vez fuera de la escuela cmo puede un nio libre enfrentarse a la vida? Esta es una cuestin eterna me ha sido planteada miles de veces y muy difcil de contestar de un modo total, es decir, sin generalizar. Porque, cmo puedo yo decir si Juan, que a los diez aos estuvo en Summerhill, hoy con cincuenta y cinco y digamos catedrtico, es dichoso en su matrimonio, en su trabajo, en sus relaciones sociales o en sus aspiraciones? No podra; a lo sumo, generalizara. Los alumnos de Summerhill pasan ocho meses en la escuela y cuatro en sus casas, de modo que no pierden contacto con el mundo exterior.

Cierto que el mundo exterior no puede ser llamado libre, pero cuando los muchachos salen de la escuela acaban adaptndose a l. De ah que a menudo han de ser unos hipcritas conscientes, pero quin no lo tiene que ser? Descubrirse la cabeza ante una seora es un acto insignificante, pero en realidad encubre el hecho de la inferioridad de la mujer en nuestra civilizacin patriarcal.

El respeto que se le tributa a la mujer evidencia una compensacin ante ese hecho; no obstante, yo me descubro siempre, 8 como es de rigor, aun consciente de la poca importancia del gesto. Este ejemplo quiz habr podido ilustrar la conducta post-escolar de nuestros ex alumnos. Sin embargo, a algunos se les dificulta encontrar amigos que piensen y sientan como ellos.

Uno no puede preparar a propsito una vida y unas profesiones para los nios libres. Nuestros alumnos, como los de todas las escuelas, sencillamente siguen la direccin que sus cualidades y sus aficiones les dictan.

Uno de nuestros muchachos es albail, y muy bueno; otro es catedrtico; otro peluquero. Cuatro son profesores en universidades, y uno, al cual le fue ofrecida una ctedra, la rechaz, prefiriendo dedicarse a la investigacin. Bastantes son mdicos, abogados, dentistas, ingenieros y artistas. Respecto a las muchachas, algunas se dedican a cuidar nios, otras se han hecho secretarias, una o dos se han convertido en pintoras con sus propios negocios, y algunas se dedican a la enseanza.

Hace algunos aos me preguntaron si alguno de nuestros alumnos se haca maestro; yo, honradamente, contest: tan slo una chica quiso ser maestra y era retrasada mental. Pero eso ya no lo puedo decir ahora que hay como tres que se han dedicado a la docencia. El motivo fundamental que tienen para no hacerse maestros es que saben que slo hay un Summerhill y que ensear equivaldra a estar sentado tras de una mesa frente a nios medio aburridos.

Creo que la escasez de maestros tiene una significacin ms honda, no obstante. Las personas libres no desean ensear, quieren hacer, o, como deca Shaw: quin hace ms y mejor es el que no ensea. Cuntos maestros hacen algo? Cuntos profesores de gramtica llegan a escribir un libro? Cuntos profesores de arte tienen sus propias pinturas expuestas en las galeras?

DYSPLASIE CERVICALE PDF

Alexander S. Neill - Hablando Sobre Summerhill (v. SAN SERIF)

Hablando sobre Summerhill A. Aunque no creo que esto importe mucho, pues el lector olvida pronto lo que lee. Pero el motivo de este libro es, sin embargo, muy claro: deseo responder a los cientos de preguntas que tantos visitantes me han formulado. Ellos no se dan cuenta de que libertad es igual a tomar y dar, puesto que implica libertad tanto para los padres como para los hijos. Esa clase de padres piensan que libertad viene a ser lo mismo que hacer lo que a uno le da la gana.

AE29F2008 12 PDF

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